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Preparar la oración

Primer tema

La oración es un medio que nos ayuda a profundizar nuestro encuentro con el Señor. Es una experiencia espiritual donde el Espíritu Santo obra en nosotros. Es una práctica espiritual que, en la medida en que vayamos ejercitándonos, nos ayuda a descubrir lo que significa amar y seguir a Jesús en el mundo de hoy.

La pregunta que nos podemos hacer es: ¿Deseo aprender a orar, deseo tener este encuentro con el Señor? Si realmente deseo aprender a orar, voy a entender con facilidad que la oración por ser una experiencia muy significativa en la vida cristiana necesita prepararse, porque es un encuentro y no cualquier encuentro. Definitivamente, la oración es un encuentro y todo encuentro ¡se prepara!

Entonces, ¿En qué consiste el preparar la oración para este encuentro? Consiste en preparar el lugar donde voy a orar, el tiempo, el tema a tratar. Me pregunto ¿Qué preguntas le deseo hacer al Señor? Otra pregunta importante es: ¿voy a meditar o contemplar? Entonces, me dispongo. Me pongo en camino para llegar al lugar del encuentro. Mientras voy de camino, me doy cuenta de que el otro también me espera y se prepara.  Por tanto, ir a orar es explícitamente un encuentro donde están implicados dos protagonistas: el Señor y yo; y de rebote, todos los demás.

En efecto, si la oración es un encuentro, podemos decir que es ante todo obra del Espíritu Santo en nosotros, no puede hacerse sin nosotros. Entonces, nos toca disponernos preparando la oración y preparándonos.

VIDEO:

PRIMER EJERCICIO: PREPARAR EL CONTEXTO

Luego de hacer una lectura general de este ejercicio, me pregunto:  ¿En qué lugar voy a meditar? ¿Qué tiempo voy a emplear para este encuentro? ¿Qué le voy a pedir al Señor? ¿Qué texto voy a leer y meditar? ¿Qué preguntas voy a hacerme? Luego de preparar la oración me dispongo a ir al encuentro con el Señor.

Oración sólita: Me dispongo para hacer este ejercicio con la ayuda de Dios. El Espíritu del Señor, si se lo pido, me ayudará a disponerme con toda mi existencia para preparar y vivir bien este encuentro. San Ignacio cuidaba siempre el inicio de la oración para disponernos a ella con una sana actitud. Ignacio le llamó la “Oración sólita o la oración preparatoria”.  

¿Y ahora, qué hago?:  cierro mis ojos y repito con serenidad pensando y sintiendo cada palabra de esta petición: 

“Pedir gracia a Dios nuestro Señor, para que todas mis intenciones, acciones y operaciones sean puramente ordenadas en servicio y alabanza de su divina majestad.” (EE 46)

Composición del lugar: Imagino la siguiente escena de la vida de Jesús: Jesús está en el Monte de los Olivos antes de ir a orar con el Padre. Invitó al monte a  Pedro,  Santiago y a Juan para que lo acompañaran. Luego empezó a sentir una tristeza muy profunda, y les dijo: «Estoy muy triste. Siento que me voy a morir. Quédense aquí conmigo y no se duerman».”

Petición: Le pido al Señor que me disponga para ser fiel a su voluntad de hacer el bien, a ejemplo de Jesús.

Puntos: Texto bíblico: Mt 26, 36 -46

1) Jesús se reconoce triste previo a la cruz: en este momento de oración Jesús examina sus sentimientos. San Ignacio nos invita a reconocer lo movimientos internos que se producen dentro de nosotros cuando estamos orando. Estos movimientos se manifiestan a través de sentimientos, ideas y pensamientos. Es importante darme cuenta que estos movimientos me acercan o me pueden alejar a la voluntad de Dios. Todo esto ocurre internamente cuando oramos algún pasaje de la Biblia o cuando contemplamos algún hecho significativo de nuestra vida. A estos movimientos se les llama mociones o propuestas.

Luego de contemplar a Jesús en el Huerto de los Olivos miro mi vida actual, destaco los hechos más significativos y reconozco qué sentimientos y pensamientos me producen (Escríbelos).

2) Jesús se deja acompañar por sus amigos en un momento crucial de su vida.  Jesús ha preparado este encuentro, va con sus mejores amigos porque es consciente del momento difícil de vive. Debe responder a la voluntad de Padre. En este momento pienso en las personas que me acompañan en los momentos difíciles, agradezco y pido por ellos (escribe sus nombres).

Coloquio: termino conversando con Dios, en confianza como lo hacen los buenos amigo. Le agradezco con mis palabras por este momento. Le pido que pueda sentir su compañía cotidiana, especialmente en los momentos difíciles en que debo tomar decisiones fuertes.

Examen de la Oración:

Preguntas que puedo hacerme al terminar este ejercicio:

¿Cómo me dispuse para este momento de oración?

¿Qué sentimiento me han acompañado durante la oración?

¿Hacia dónde creo que me conduce Dios desde esta oración?

Otras preguntas que me pueden ayudar: ¿Qué hecho del pasaje bíblico me llamó más la atención? Al contemplar aquellos hechos significativos de mi vida ¿Qué es lo que más me ha tocado el corazón? ¿Qué pensamientos he tenido? ¿Qué sentimientos he sentido? ¿Hacia dónde el Señor me ha ido llevando mientras oraba?


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Arequipa - Perú

 

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