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La composición de lugar

Quinto tema

Para orar hay tantas maneras como personas. Se trata de poder entrar en relación personal con Dios en unión del Espíritu. Los métodos o maneras no agotan ni pueden limitar la acción de Dios, pero sí son ayudas, y como tales hay que tomarlas. En este sentido, ofrecemos a continuación una de esas diversas maneras que propone San Ignacio en su libro sobre los Ejercicios Espirituales: “la Composición viendo el lugar.”

[47] 1º preámbulo. El primer preámbulo es composición viendo el lugar. Aquí es de notar, que en la contemplación o meditación visible, así como contemplar a Christo nuestro Señor, el qual es visible, la composición será ver con la vista de la imaginación el lugar corpóreo, donde se halla la cosa que quiero contemplar. Digo el lugar corpóreo, así como un templo o monte, donde se halla Jesu Christo o nuestra Señora, según lo que quiero contemplar. En la invisible, como es aquí de los pecados, la composición será ver con la vista imaginativa y considerar mi ánima ser encarcerada en este cuerpo corruptible y todo el compósito en este valle como desterrado; entre brutos animales. digo todo el compósito de ánima y cuerpo. 

En los Ejercicios la “composición de lugar” es asociada siempre a la “vista imaginativa”, con la cual el que ora  se prepara para realizar su ejercicio espiritual, constituyendo así uno de sus elementos originales. Se trata de dar “cuerpo” al contenido del ejercicio colocándose él mismo en el interior de su creación subjetiva, como parte integrante de la escena, teniendo así un punto de referencia concreto para el desarrollo de su oración.

La “composición de lugar” es un recurso positivo para ser utilizado creativamente en la realización del fin propuesto en cada ejercicio. No hay que olvidar que va siempre unida a la gracia particular que se pide en cada ejercicio. Siendo fiel al preámbulo que contiene el ejercicio de la “composición de lugar” el que ora lo que hace es “encarnar” su oración, para evitar que se convierta en algo etéreo y sin referencias a la realidad.

En conclusión, podemos decir que es la imaginación la que compone el lugar o también es una observación simbólica. Para ello se recurre a imágenes reales o a imágenes simbólicas. Todo este ejercicio implica fijar mi imaginación como medio para ponerla al servicio de mi ser, al servicio de la oración; por otro lado, la materia de mi oración es una realidad y no el fruto de mi imaginación. Por tanto, La “composición de lugar” no consiste en una construcción histórica, sino en un simbolismo. No olvidemos que mi imaginación, lo mismo que mi afectividad, mi inteligencia o mi voluntad, tienen el derecho de ser evangelizados, orientados, con creatividad al servicio de mi búsqueda de Dios. Todo esto sucede en la fe. Es creer que Dios ha entrado en la historia y toca mi historia. Cuando imagino el lugar, creo un punto de encuentro entre lo que soy y la Palabra del Señor. De ahí brota el deseo de pedirle algo muy concreto al Señor.

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Ejercicio

Luego de prepararme para el encuentro me hago presente delante de Dios y me dispongo a ir a su encuentro. 

Oración sólita: [46] Pedir gracia a Dios nuestro Señor, para que todas mis intenciones, acciones y operaciones sean puramente ordenadas en servicio y alabanza de su divina majestad. 

Composición del lugar: Imagino la siguiente escena: Jesús está en medio de mucha gente. De pronto alaba al Padre del cielo porque Dios se revela a aquellas personas que abren su corazón con sencillez. Observo cómo Jesús mira a la gente que está allí. Siento que su mirada ilumina toda mi vida con respeto. Se da cuenta de mis agobios y fatigas de la vida diaria y me llama a estar con él.  Me siento conmovido. Mientras lo escucho me doy cuenta con la vista imaginativa que tengo mucho por dar en esta vida. Jesús me revela mis sueños más profundos, mis deseos de crecer en dignidad en libertad. Hago memoria y me doy cuenta que el Señor me ha liberado de muchos miedos y presiones. Ha despertado siempre en mí confianza. Mientras escucho a Jesús me doy cuenta que él nunca ha complicado mi vida. Hoy comienzo recién a entender cuando dice: “Aprenda de mí que soy sencillo y humilde corazón”. 

Petición: Le pido al Señor para que su alegría y su palabra ordene mi corazón. Que pueda ser capaz de acercarme a él sabiendo que me aliviará de mis cansancios y fatigas. Por eso le pido crecer en sencillez, humildad y paciencia; que mi fe no sea una fe a la carta según mi conveniencia. Le pido trabajar en su Reino convencido que su palabra ha tocado mi corazón; que me enseñe a conocerle más para más amarle y seguirle siendo fiel a mi vida cristiana y que sea Dios mi principal motivación.

Puntos: Texto bíblico: Mt 11, 25 - 30

El encuentro con Jesús alivia mi vida y fortalece mi fe, mi religión. Muchas personas que no son “malas personas”,  al contrario , son personas muy buenas. El gran problema que tienen es que andan por la vida con la conciencia agobiada o pesada. Han sido educados sólo para tener en cuenta el pecado y no conocen la alegría del perdón. Quizá les conviene hoy más que sentirse llamados por Jesús para encontrar el alivio de los que se sienten amados por Dios

El Señor nos libera de nuestros miedos y presiones generando un tipo de seguimiento no por obligación o por cumplir la ley. El seguimiento surge de la cercanía que pueda tener con Jesús. Jesús nunca agobia la vida de nadie; al contrario,  nos impulsa a sacar lo mejor de nosotros mismos para tener una vida más humana, digna y sana. Jesús nunca genera tristeza. Nos atrae hacia el amor no hacia las leyes y preceptos que generan cargas o yugos pesados que deshumanizan a las personas.

El acercarme a Jesús genera sencillez y humildad de corazón. Jesús jamás complica la vida de las personas; al contrario, hace que nuestra vida sea más clara, sencilla y más sana. Ofrece siempre descanso. Jesús nunca nos propone algo que no ha vivido. Él entiende de nuestras dificultades y nuestros esfuerzos, perdona nuestras torpezas y errores. Nos anima siempre a levantarnos. 

Coloquio: termino conversando con Dios, en confianza y dándome cuenta que el encuentro con  Él  tiene que ser más vital. Le agradezco a Jesús porque ha generado en mi vida aliento, descanso y paz. Conversamos de aquellas personas que andan por la vida perdidas en su ideología o en sus principios que humillan a otros. El Señor me mira y me dice: “Pues mira, haz una composición viendo el lugar y por atención a la debilidad de las personas. Ayúdales y no pierdas tiempo. No estás sólo, estás conmigo. Sal de ti mismo y plantéate llevar alivio a los cansados y agobiados de esta historia. Tú sabes dónde están. Ya sal de ti mismo.

Examen de la Oración: ¿Sentí consolación, inquietud, desolación? ¿Los tres puntos propuestos pueden llevarme a recrear una composición de lugar? ¿Qué pensamientos he tenido? ¿Qué sentimientos he sentido? ¿Hacia dónde el Señor me ha ido llevando mientras oraba ¿Qué preguntas tengo?


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